ADELANTARSE

ADELANTARSE

SALMO 37:3-7A Confía en el Señor y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás. Deléitate en el Señor, y Él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al Señor todo lo que haces; confía en Él, y Él te ayudará. Él hará resplandecer tu inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía. Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que Él actúe. (NTV)

Adelantarse es no saber esperar en Dios; en este nuevo año que comienza tengamos cuidado de no adelantarnos si antes consultar los planes de Él para nosotros.

¡¡¡Esperar en Dios es una disciplina espiritual importante en nuestro caminar de fe!!!

La vida del rey David nos enseña del valor de obedecer el plan del Señor,

pero también del peligro de adelantarnos a Él

  1. La Bendición de Esperar:

Cuando David era un joven pastor de ovejas, el profeta Samuel lo ungió como el próximo rey de Israel. Sin embargo, no se convirtió en su gobernante hasta después de muchos años. Esperar que el Señor lo pusiera en el trono se hizo más difícil, porque el rey en vigencia, Saúl, se volvió en contra de David y en varias ocasiones trató de asesinarlo. Pese a la oportunidad que tuvo de tomar el asunto en sus propias manos y matar a su enemigo, David se contuvo. Tampoco permitió que nadie atacara a Saúl (1 Samuel 24:1-7). Esperó en Dios, y fue muy bendecido por su obediencia.

  • El Peligro de Adelantarse:

El rey David supo también lo que era seguir adelante sin el Señor. Un año decidió no unirse a sus tropas en la batalla, aunque la guerra era uno de sus deberes. Durante el tiempo que se quedó en casa, se fijó en Betsabé, la esposa de Urías, y la codició. Actuando de conformidad con sus deseos, engendró un hijo con ella y luego trató de ocultar su pecado (2 Samuel 11:1-17). Logró hacer un desastre en su vida, pues en vez de obedecer el plan del Señor y ser bendecido, experimentó el castigo Divino y mucho dolor.

Como creyentes, queremos obedecer al Señor, pero puede haber situaciones en las que un deseo intenso nos impulse hacia adelante sin esperar su dirección. Al igual que David, experimentaremos las bendiciones de la obediencia, o el dolor de la desobediencia.

¿Tú, que decides? ¿Vas a esperar o te vas a adelantar?

CONFESIÓN DE FE:

YO DECIDO ESPERAR EN EL SEÑOR, BUSCAR DE SU PRESENCIA, DELEITARME EN ÉL, CON LA SEGURIDAD Y LA CONVICCIÓN TOTAL DE QUE EL HARÁ LO QUE SEA NECESARIO PARA QUE MI VIDA SEA BENDECIDA DE MANERA ABUNDANTE, PUES SUS PLANES PARA MI SON BUENOS.

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Deot, Dios que todo lo sabe (1 Samuel 2:3). Mi amado Dios y Señor Jesús, Pastor y Guardián de nuestras almas (1 Pedro 2:25), gracias quiero darte hoy porque antes de conocerte éramos como ovejas que andaban descarriadas, pero Tú has venido a ser nuestro Buen Pastor, nuestro guardián y guía, en el cual podemos confiar ciega y descaradamente, en Ti encontramos la dirección y el modelo necesario para seguir los pasos que son más convenientes para nuestra vida, para nuestro diario caminar, para no tropezar y tener la sabiduría suficiente para sobrepasar con victoria cualquier obstáculo que se nos interponga en el camino. Gracias, mi amado Señor y Salvador Jesucristo por enseñarme a no adelantarme, sino esperar y obedecer; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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