AMANDO AL PRÓJIMO

AMANDO AL PRÓJIMO

LUCAS 10:25-28 Cierto día, un experto en la ley religiosa se levantó para probar a Jesús con la siguiente pregunta:

  • Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Jesús contestó:
  • ¿Qué dice la ley de Moisés? ¿Cómo la interpretas? El hombre contestó:
  • “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
  • ¡Correcto!, le dijo Jesús. ¡Haz eso y vivirás! (NTV)

De la ayuda al prójimo; es decir, la compasión hacia nuestros semejantes que se debe producir al desarrollar la “Mente de Cristo” en nosotros. Gracias a Dios porque nos ha bendecido en este aspecto, no debemos hacer acepción de personas. (Lucas 10:25-37)

En la Palabra (Mateo 22:39), Jesús nos dice que el segundo mandamiento más grande es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Nuestro amor por los familiares, amigos, vecinos y hermanos de la iglesia se demuestra mejor cuando llevamos sus cargas tal como lo hizo Cristo. Pero el Señor no solo tomó sobre Él en la Cruz nuestra deuda de pecado; también fue partícipe de los sufrimientos de quienes buscaban su ayuda, como por ejemplo la mujer samaritana (Juan 4:21-25), el ciego Bartimeo (Marcos 10:46), la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:3-11) y los oprimidos por demonios (Mateo 4:24), entre muchos otros. Jesús no hace diferencia entre los que Él ama y las cargas que llevará por ellos. Jesús vino a dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28)

Muchas veces nos sentimos tentados a ser selectivos al decidir a quiénes ayudar o servir, pero de acuerdo con el ejemplo de Jesús no podemos llevar las cargas de alguien basándonos en si la persona ha vivido a la altura de las normas que hemos establecido. Hay personas que nunca se vestirán como nosotros o que nunca alcanzarán nuestro nivel académico ni económico, pero esas mismas personas pueden estar sufriendo y tener necesidad de que alguien las ayude a sobrellevar sus dificultades. Por eso…

¡¡¡Una sincera expresión nuestra del Amor de Dios, puede transformar la vida de una persona abrumada por los problemas, en eso consiste el amar a nuestro prójimo!!!

Aunque sabemos que aliviar las cargas de alguien cumple con la ley de Cristo, muchas veces le pasamos esa responsabilidad al pastor, pero el Señor quiere algo diferente para sus hijos.

Nuestras experiencias personales nos preparan para ayudar de maneras que el pastor, quien a su vez tiene experiencias diferentes, no podría.

CONFESIÓN DE FE:

LE PEDIRÉ A DIOS QUE ME AYUDE A SABER CÓMO AYUDAR A MIS SEMEJANTES, SEA LLEVANDO ALGUNA CARGA O CUALQUIER OTRA MANIFESTACIÓN DE AMOR, DE MANERA QUE PUEDA AMAR AL PRÓJIMO TAL COMO EL SEÑOR JESÚS LO HIZO.

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Rachum, Dios de Compasión (Deuteronomio 4:31). Mi amoroso Dios y Señor Jesucristo, en el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz, sabiduría y fortaleza. Hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor; ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno. Ver detrás de las apariencias a tus hijos, como los ves Tú mismo, sin hacer acepción de personas, para así poder apreciar la bondad de cada uno y servirles como Tú lo haces.  Cierra mis oídos a toda murmuración, guarda mi lengua de toda maledicencia, que solo los pensamientos que bendigan permanezcan en mí. Quiero ser tan bien intencionado y justo que todos los que se acerquen a mí, sientan tu presencia.  Revísteme de tu bondad, Señor Jesús, y haz que, durante este día yo te refleje, te lo pido en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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