ASEGURADO

ASEGURADO

HECHOS 1:3-5…8 Durante los cuarenta días posteriores a su crucifixión, Cristo se apareció varias veces a los apóstoles y les demostró con muchas pruebas convincentes que Él realmente estaba vivo. Y les habló del Reino de Dios. Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó:

  • “No se vayan de Jerusalén hasta que el Padre les envíe el regalo que les prometió, tal como les dije antes. Juan bautizaba con agua, pero en unos cuantos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo… Y recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de Mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra”. (NTV)

De cómo el Señor Jesús nos ha asegurado la vida en el Poder del Espíritu.

El Señor Jesús aseguró a sus discípulos que recibirían el Espíritu Santo (Lucas 24:49), y en el día de Pentecostés se cumplió esa promesa (Hechos 2:1-4).

¡¡¡Dios siempre cumple a cabalidad!!!

Enviar a Su Espíritu no fue la excepción, de hecho, esta maravillosa bendición

sigue estando vigente hoy, y en Él nos ha asegurado una vida poderosa

En el momento que una persona pone su fe en el Salvador Jesús, el Espíritu Santo viene a morar en ella. Él sella a todos los cristianos por la eternidad, de modo que nada los puede robar jamás de Él. Pero, lamentablemente, algunos creyentes pueden ser salvos y, aún así, seguir viviendo confiados en sus propias fuerzas.

Ser “llenos del Espíritu Santo” no es una experiencia emocional. Se trata de permitirle a Dios vivir a través de nuestras acciones, pensamientos y palabras, lo que significa renunciar a nuestros deseos. Nos fiamos de Él, le pedimos que tome el mando, y le seguimos con obediencia. El Señor nos guiará cuando oramos a Él, mediante la meditación silenciosa y atenta en Su Palabra, como también por medio del consejo de otros seguidores de Él consagrados y autoridades espirituales. Entonces podremos experimentar la guía, el poder, la protección y la ayuda del Padre Celestial. Su voz suave y apacible se nos hará más evidente a medida que maduramos y desarrollamos la “Mente de Cristo”.

Si usted es salvo, el Espíritu de Dios vive en usted, pero Él anhela hacer mucho más que simplemente residir allí, desea estar en comunión con usted, para que así experimente bendiciones abundantes. Vivir confiando en sus propias fuerzas solo le llevará al fracaso.

CONFESIÓN DE FE:

ANDAR EN EL ESPÍRITU NO TIENE NADA QUE VER CON MIS HABILIDADES, SINO DEPENDER ÚNICAMENTE DE DIOS, DE SU ESPÍRITU SANTO. ESTÁ ASEGURADO QUE ANDAR EN EL ESPÍRITU DA VIDA.

ORACIÓN:

Dios Santo, El Olam, Dios Eterno (Génesis 21:33). Espíritu Santo de Dios, La Promesa asegurada que nos da vida eres Tú (2 Corintios 1:20-22), eres Dios de la eternidad que no tienes principio ni fin, es por esto que vengo a darte gracias, Señor Jesús, por asegurarnos en Ti la promesa del Espíritu Santo, pues se que al andar en Él tendré verdadera vida, el vivir confiado en el Espíritu será de gran bendición, no solo para mí sino también para todo mi entorno. Hoy te pido desde lo más profundo de mi corazón, Espíritu Santo de Dios guíame, dirígeme, cuídame, protégeme; es mi intención mantener una verdadera comunión contigo de manera que nada ni nadie me pueda arrebatar de tus manos. Gracias Padre Celestial por la promesa asegurada de tu Santo Espíritu en mi vida; he orado en el Poderoso Nombre de Jesús ¡Amén!

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