AYUNO

AYUNO

HECHOS 13:1-3 Entre los profetas y maestros de la iglesia de Antioquía de Siria se encontraban Bernabé, Simeón (llamado “el Negro”), Lucio (de Cirene), Manaén (compañero de infancia del rey Herodes Antipas) y Saulo. Cierto día, mientras estos hombres adoraban al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: “Consagren a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado”. Así que, después de pasar más tiempo en ayuno y oración, les impusieron las manos y los enviaron. (NTV)

De la disciplina espiritual del ayuno; beneficiosa para nuestro ser completo: espíritu, alma y cuerpo.

El ayuno tiene dos componentes principales e importantes:

  1. La abstención de alimentos o actividades, lo que elimina las distracciones.
  2. La atención total a Dios, que permite la conexión con Él a un nivel más profundo.

En el pasaje que estudiamos hoy podemos ver que ayunar fue también parte de la preparación de la iglesia primitiva para elegir a sus primeros misioneros. El Espíritu Santo dirigió el envío de Bernabé y Saulo a la obra. Pero en la Biblia encontramos muchos otros ejemplos, veamos solo algunos: Daniel vivía bajo cautiverio en Babilonia cuando leyó la promesa de Dios de liberar a los israelitas después de un cierto período de tiempo. Entonces buscó sinceramente al Señor mediante la oración y el ayuno (Daniel 9:2,3). Luego, por medio del ángel Gabriel, Dios dio a este joven una mayor comprensión de lo que había prometido antes. Cuando el rey Josafat se enteró de que un poderoso ejército venía a atacarlo, llamó a toda Judá a reunirse y a ayunar (2 Crónicas 20:1-4). Dios le dio aliento y fuerzas para el futuro.

Ayunar no nos da una respuesta más rápida de Dios, ni tampoco es para convencerlo de que siga nuestro plan. Lo que hace es ayudarnos a ver nuestra situación a través de sus ojos, y a obedecer lo que discernimos. A veces, yo he buscado al Señor para tener su opinión de lo que estoy haciendo, y ayunar me ha ayudado a tener su perspectiva en mi vida y en mi trabajo.

¡¡¡Ayunar implica el deseo intenso de escuchar a Dios, un período de tiempo para conectarse con Él y la disposición de abstenernos de comida o alguna actividad!!!

Si esta idea le intimida, recuerde que el propósito del ayuno es prepararle para que pueda acercarse más a Dios y recibir su aliento y dirección.

CONFESIÓN DE FE:

PROCURARÉ EL AYUNO Y LA ORACIÓN CON LA MOTIVACIÓN E INTENCIÓN CORRECTAS, DE MANERA QUE LA INSTRUCCIÓN CLARA Y OPORTUNA DE DIOS SEA DE ALIENTO PARA SEGUIR ADELANTE CON SUS PLANES PARA MÍ VIDA.

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Kol Basar, Dios de toda carne (Jeremías 32:27). Amado Señor Jesús, Tú eres Dios para el cual nada es difícil, Tú has creado a todos los seres sobre la tierra y sé que demandas que nos conformemos a tus planes para nosotros. Por eso hoy vengo a Ti, dispuesto a un tiempo de ayuno y oración, para que me des la instrucción necesaria para que yo, con convicción y responsabilidad, pueda realizar esos planes maravillosos que tienes para mi vida y mi congregación. Gracias, mi Señor y Salvador Jesucristo por enseñarme y modelarme la herramienta del ayuno como preparación para tener un acercamiento más íntimo contigo y recibir a la vez tu dirección y tu aliento; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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