BENDECIR

BENDECIR

GÉNESIS 12:2,3 Haré de ti una gran nación; te bendeciré y te haré famoso, y serás una bendición para otros. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te traten con desprecio. Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti. (NTV)

De cómo bendecir a otros, pues somos bendecidos para bendecir.

Hace ya un buen tiempo, cuando vivía en los Estados Unidos, mientras caminaba por un supermercado, estornudé y una persona que estaba cerca ofreció la respuesta típica que se dice allí: “¡God bless you!” (Dios le bendiga).

Esto me hizo pensar en lo que significa en realidad esta expresión común y corriente, una petición del favor Divino para alguien en particular, y en las diferentes maneras como podemos bendecir a nuestros semejantes:

  1. Podemos orar por ellos.

Podemos bendecir a las personas orando por ellas, y debemos ser específicos al traer tales peticiones al Señor. Las peticiones generales como: “bendícelo, por favor”, pueden convertirse en rutinarias y carentes de significado. Además, las súplicas con mayores detalles pueden aportar respuestas más reconocibles. Imagine cómo serán alentados los demás cuando vean que nos ocupamos lo suficiente como para orar reflexivamente y darse cuenta de que a Dios le importó lo suficiente para conceder la petición.

  • Podemos pedir el favor de Dios en circunstancias y situaciones.

Por supuesto, podemos pedir el favor de Dios sobre las personas, pero tengamos en cuenta que Él responderá únicamente si éstas tienen su aprobación. Por ejemplo, es correcto orar por la presencia del Señor en un servicio de la iglesia, y pedirle al Espíritu Santo toque a los presentes.

  • Podemos bendecir a Dios.

Hacemos esto al expresar nuestra alabanza y acción de gracias por Su carácter y por lo que Él ha hecho (Salmo 104:1). Lo bendecimos también por medio de nuestra obediencia, servicio y deseo de agradarle. También cuando le damos a Dios el primer lugar en nuestras vidas, así Él es honrado de manera especial.

Al desear las bendiciones Divinas…

¿Por qué no aplicar la regla de oro como una motivación para bendecir a otros, incluyendo a Dios mismo, por medio de la oración y el servicio?

Bueno pues hoy quiero bendecirlos de manera especial con la bendición sacerdotal:

“Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el Señor te muestre su favor y te dé su paz”. (Números 6:24-26 NTV)

CONFESIÓN DE FE:

PROCURARÉ CON MÁS FRECUENCIA Y CON LA MOTIVACIÓN CORRECTA BENDECIR A LOS DEMÁS, INCLUYENDO A DIOS, POR MEDIO DE MIS ORACIONES, CON HECHOS DE AMOR Y PIDIÉNDOLE A EL QUE OBRE A FAVOR DE LOS DEMÁS.

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Rachum, Dios de Compasión (Deuteronomio 4:31). Mi amado Dios y Señor Jesús, Adonai, Rey de reyes y Señor de señores, sé que tu naturaleza es de amabilidad, que estas lleno de compasión y sentimiento por tu pueblo, estas libre de cualquier sentimiento de crueldad o mezquindad, y es por eso que nos bendices permanentemente y de muchas maneras. Es por eso y mucho más que quiero darte gracias hoy, por todas las bendiciones recibidas, por todas las circunstancias vividas, pues han sido para mí motivos de crecimiento en la fe y fortalecimiento del carácter, sin embargo, quiero pedirte que pongas en mi ese espíritu de gratitud manifestándose en la bendición a otros y a Ti mismo, que el bien y la misericordia tuya los sigan por el resto de sus vidas. Gracias Padre Celestial por la bendición del Espíritu Santo morando en mi vida como director, guía y consolador; he orado en el Poderoso Nombre de Jesús ¡Amén!

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