DEVOLVER

DEVOLVER

JUAN 13:12-15 Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó:

  • ¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que Yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que Yo he hecho con ustedes. (NTV)

Una buena muestra de amor es aprender a devolver el favor sin haberse sentido obligado por quien primero lo hizo.

“Cadena de Favores” es una película que trata de un niño de doce años que quiere marcar una diferencia en el mundo. Motivado por un maestro de su colegio, Trevor invita a un hombre sin hogar a dormir en su garaje. Ignorante de este arreglo, la madre de Trevor se despierta una noche para encontrar al hombre que estaba arreglándole la camioneta. A punta de pistola, ella le exige que se explique. Él le muestra que ha logrado arreglar la camioneta y le cuenta acerca de la amabilidad de Trevor, entonces le dice:

“¡Simplemente estoy devolviendo el favor!”.

Creo que esto es lo que Jesús tenía en mente en una de las últimas conversaciones con sus discípulos. Quería mostrarles hasta dónde llegaba Su amor. Así que antes de la última cena, se quitó el manto, se ciñó una toalla alrededor de la cintura y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos. Esto fue algo escandaloso porque solo los esclavos de más bajo rango lavaban los pies. Era un acto de servidumbre y un símbolo que señalaba el sacrificio, la pasión y la humillación de Jesús en la cruz.

Imagina lo diferente que se vería nuestro mundo si les diéramos a los demás el tipo de amor que Dios nos ha dado por medio de Jesús.

¡¡¡Para conocer el verdadero amor, abre tu corazón a Jesús!!!

¡¡¡Para mostrar el verdadero amor, abre tu corazón a los demás!!!

CONFESIÓN DE FE:

PARA CONOCER EL VERDADERO AMOR, PROCURARÉ PRODIGARLO A MIS SEMEJANTES DE LA MISMA FORMA EN QUE JESUCRISTO ME LO BRINDÓ, INCONDICIONALMENTE, EN TODO MOMENTO, LUGAR Y CIRCUNSTANCIA.

ORACIÓN:

Dios y Señor Nuestro, El Kjesed, Dios de Amor Fiel e Inagotable (Salmo 25:6). Mi amado Señor y Salvador Jesucristo, Siervo de siervos, y de Dios Padre por excelencia, hoy vengo a pedirte paz, sabiduría y fortaleza para ser un siervo a tu nivel. Hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor, como lo haces Tú; ser paciente, comprensivo, humilde, suave y bueno. Ver detrás de las apariencias a tus hijos, como los ves Tú mismo, para así poder apreciar la bondad de cada uno y prodigarles el amor que has puesto en mí corazón. Sé que tienes un propósito determinado para conmigo, para que mi servidumbre te sea útil aquí en la Tierra, entonces clamo a Ti, ilumíname para ponerlo por obra cuando lo dispongas y que sea tu voluntad, tengo el oído presto y el corazón disponible para cuando llegue ese momento, consagrándome incondicionalmente, con la esperanza de poder servirte como Tú quieres, cuando Tú quieres y donde Tú quieres, y todo por amor a tu Nombre, como dice tu palabra. Gracias, mi Señor Jesús por tu modelo de amor incondicional; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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