ESTUDIAR

ESTUDIAR

FILIPENSES 3:7-12 Antes creía que esas cosas eran valiosas, pero ahora considero que no tienen ningún valor debido a lo que Cristo ha hecho. Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a Él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo y llegar a ser uno con Él. Ya no me apoyo en mi propia justicia, por medio de obedecer la ley; más bien, llego a ser justo por medio de la fe en Cristo. Pues la forma en que Dios nos hace justos delante de Él se basa en la fe. Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. ¡Quiero sufrir con Él y participar de su muerte, para poder experimentar, de una u otra manera, la resurrección de los muertos! No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. (NTV)

La pasión por conocer a Cristo nos da la pauta para estudiar la Palabra de Dios.

Al afirmar que conocemos a alguien significa, por lo general, que sabemos información de la persona o que sabemos que existe. Sin embargo, así es como muchos cristianos “conocen” a Jesucristo, están conscientes de que es el Salvador del mundo, que murió en nuestro lugar y que resucitó para sentarse a la diestra del Padre.

Esos son los hechos, pero la recopilación de datos no dará satisfacción duradera. En vez de eso, pregúntese:

¿Quién es este Jesús y por qué renunció voluntariamente a su vida?

La búsqueda de respuestas, al estudiar la Palabra, da comienzo a un viaje

hacia la intimidad y al conocimiento verdadero de Él

Al reconocer a Jesucristo como nuestro Salvador, somos bendecidos con la redención y una relación espiritual. Pero, aunque hemos ganado el Cielo, es posible perder el tesoro de experimentar a Cristo como nuestro Señor y amigo. Pocas personas estudiarán, o profundizarán lo suficiente en las Sagradas Escrituras, o pasarán el tiempo en oración para conocerlo como Aquel que nos restaura. El apóstol Pablo estaba tan familiarizado con Dios, que veía su propia historia y sus experiencias como insignificantes en comparación con el conocimiento del Señor Jesucristo (Vs.7).

Si usted quiere tener sed del Salvador, como Pablo, el estudiar las Sagradas Escrituras y su experiencia con el Señor pueden avivar su pasión.

Comience abriendo la Palabra y bebiendo de Él.

CONFESIÓN DE FE:

PROCURARÉ CON DILIGENCIA, ATENCIÓN E INTENCIÓN, ENFOCARME EN EL ESTUDIO CONCIENZUDO DE LA PALABRA DE MANERA QUE PUEDA CUMPLIR EN MI VIDA EL COMPROMISO DE CONOCER A CRISTO CADA DÍA MÁS:

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Emet, Dios de la Verdad (Salmo 31:6). Mi Dios y Señor Jesucristo, Sabio y Todopoderoso, estoy plenamente convencido de que Tú eres la fuente última de la realidad, todo lo que se relaciona contigo y tu Palabra, es verdad y es real. Es por eso por lo que hoy estoy convencido de que puedo conocerte cada día más, por medio del estudio concienzudo, enfocado y comprometido de tu Palabra, siendo obediente a ella y permitiendo que tu Santo Espíritu siembre su semilla en lo profundo de mi corazón, y es también por eso que clamo a Ti para que pongas en mí el deseo para que Ella sea el alimento espiritual que diariamente debo traer a mi vida. Gracias Padre Celestial por la revelación de tu hijo amado Jesucristo por medio de la Palabra; he orado en su Poderoso Nombre ¡Amén!

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