IGLESIA = FAMILIA

IGLESIA = FAMILIA

EFESIOS 4:1-6 Por lo tanto, yo, prisionero por servir al Señor, les suplico que lleven una vida digna del llamado que han recibido de Dios, porque en verdad han sido llamados. Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor. Hagan todo lo posible por mantenerse unidos en el Espíritu y enlazados mediante la paz. Pues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma esperanza gloriosa para el futuro. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, quien está sobre todos, en todos y vive por medio de todos. (NTV)

De la unidad en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, que hace que sea una familia firme en torno al Padre Celestial.

La Iglesia de Jesucristo es única. Está compuesta por personas de un sinnúmero de trasfondos, que tienen una variedad de opiniones sobre muchos temas diferentes, pero que son un solo Cuerpo en Cristo.

¡¡¡Como creyentes en quienes mora el Espíritu Santo, todos pertenecemos a la Familia de Dios y tenemos una relación especial entre nosotros, somos hermanos espirituales llamados por nuestro Padre Celestial a vivir en amor y armonía!!!

  1. La Unidad en la Iglesia requiere sumisión.

Esta unidad ocurre cuando los hijos de Dios vivimos en sumisión al Espíritu Santo y le permitimos controlar nuestras actitudes, emociones, palabras y acciones. Cuando el Espíritu Santo nos gobierna, la meta llega a ser complacerlo en nuestras interacciones con los demás, en vez de imponer nuestra propia manera de pensar. Esto es necesario si esperamos andar “como es digno de la vocación con que [fuimos] llamados” (Vs.1 RV60). Algunos cristianos tratan de funcionar de manera independiente, porque eso es más fácil que vivir en humildad, amabilidad y paciencia con los demás creyentes. Pero nos necesitamos unos a otros. La comunión de los creyentes es parte importante del diseño de Dios para nuestro crecimiento espiritual.

  • La Unidad en la Iglesia requiere disposición.

Esta unidad ocurre cuando estamos dispuestos a someternos unos a otros por el bien de nuestra familia espiritual. Este tipo de sacrificio personal es alimentado por el amor genuino que actúa con generosidad por el bien del otro (ágape en griego). Es el aglutinante que mantiene unido al Cuerpo de Cristo y nos permite vivir en armonía como familia (Colosenses 3:14). Cuando nos aferramos con firmeza a la Palabra de Dios y estamos unidos en amor, honramos a Jesucristo y tenemos una defensa fuerte contra divisiones y disensiones.

CONFESIÓN DE FE:

PRETENDO SER UN FACTOR DE UNIDAD EN LA IGLESIA COMO MIEMBRO DE LA FAMILIA DE DIOS, POR LO CUAL ME SOMETERÉ AL ESPÍRITU SANTO PARA QUE ME MANTENGA EN CONTROL, Y ESTARÉ DISPUESTO A DESARROLLAR EL AMOR ÁGAPE DE DIOS CON MIS HERMANOS EN LA FE.

ORACIÓN:

Dios Padre y Señor Nuestro, Abba, Papito mío (Gálatas 4:6). Mi amado Dios y Señor, Padre Celestial, hoy quiero darte gracias por hacerme parte de tu familia, yo te he reconocido como mi Padre y Tú, por medio del Espíritu Santo, has confirmado y reafirmado mi adopción como hijo y por eso puedo decir ¡Abba Padre! Pero también sé que eso sugiere una responsabilidad, pues al pertenecer a ella me determino a someterme a tu Espíritu para que, no solo me cuide y me dirija, sino también permitirle controlar mi voluntad, de manera que de su mano pueda ser parte activa, fiel y leal de la Iglesia, manifestando en todo momento el amor tuyo a mis hermanos y semejantes, viviendo en humildad y armonía con ellos en una familia espiritual firme, afirmados en la Palabra y con tu guía permanente. Gracias, mi amado Padre Celestial por permitirme ser parte de tu familia. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús ¡Amén!

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