SEGUROS Y FORTALECIDOS

SEGUROS Y FORTALECIDOS

LUCAS 22:39-43 Luego, acompañado por sus discípulos, Jesús salió del cuarto en el piso de arriba y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos. Allí les dijo:

  • Oren para que no cedan a la tentación.

Se alejó a una distancia como de un tiro de piedra, se arrodilló y oró:

  • Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.

Entonces apareció un ángel del Cielo y lo fortaleció. (NTV)

Confiar en la voluntad de Dios nos hace personas seguras y fortalecidas en Él.

A las personas, incluyendo a los cristianos, nos encanta sentir que estamos seguros y en control, que somos capaces de influir en los resultados de nuestras acciones, lo cual hasta cierto punto es cierto. Pero cuando las cosas no salen como queremos, muchas veces nos negamos a aceptar el resultado. En su lugar, luchamos por nuestra idea de cómo deberían ser las cosas, sin importar lo que, o quién, nos costará.

Pero lo cierto es que la verdadera paz y seguridad solo llegan cuando confiamos en Dios y reconocemos el poco control que tenemos sobre lo que nos ocurre. La paz y la seguridad genuinas que anhelamos vienen a través de la sumisión. Piense en el pasaje que estudiamos hoy, cuando el Señor Jesús oró a pocas horas antes de ser arrestado, sabiendo lo que le sucedería y cómo sería traicionado. En su dolor, el Señor oró para que sucediera algo diferente. Pero luego le dijo al Padre:

“No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Vs.42 RV60).

Que esta sea nuestra actitud, también, y que recordemos que la única manera de ser libres y fortalecidos de verdad es estando seguros, confiando en la buena, perfecta, agradable y amorosa voluntad de Dios.

¿Hay algunas áreas de su vida que está tratando de controlar?

Ofrézcalas a Dios, orando, “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya”,

cada vez que le vengan a la mente

CONFESIÓN DE FE:

ME MANTENDRÉ FIRME EN LA CONVICCIÓN Y FORTALEZA QUE ME DA LA SEGURIDAD DE QUE LA VOLUNTAD DE DIOS PARA MI VIDA ES BUENA, AGRADABLE, PERFECTA Y AMOROSA, POR LO TANTO, LOS RESULTADOS DE CONFIAR EN ELLA TAMBIÉN LO SERÁN.

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elah Shmaya Varah, Dios del Cielo y de la Tierra (Esdras 5:11). Mi amado Rey y Señor Jesucristo, El Todopoderoso eres Tú, eres Dios que reina sobre todo el universo, y no hay nada que no esté bajo tu poder y soberanía. Mi Señor, gracias quiero darte hoy porque hasta aquí me has ayudado.  Estoy donde estoy, hago lo que hago y tengo lo que tengo, no por mi fuerza, solo porque Tú me has sostenido y me has guardado, cuando me acojo a tu buena, perfecta, agradable y amorosa voluntad.  A veces las tempestades que se anuncian intentan atemorizarme, pero hoy quiero recordar que mi vida está en tus manos y Tú la sostienes y me fortaleces.  Si hasta aquí me has ayudado, eso me da la certeza que aún mañana, el próximo mes y año, Tú también lo harás, por eso puedo estar seguro en Tu voluntad. He orado en tu Poderoso Nombre, Jesús ¡Amén!

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