SEMILLA

SEMILLA

MARCOS 4:8 Pero otras semillas cayeron en tierra fértil, y germinaron y crecieron, ¡y produjeron una cosecha que fue treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado. (NTV)

De cómo hacer de nuestro corazón tierra fértil para que la semilla de la Palabra de Dios lanzada en el, de el fruto que el Señor espera.

Esta historia, que tiene más de un siglo, cuenta que una princesa agonizaba. En su lecho de muerte, pidió que su tumba fuese cubierta con una gran piedra de granito y que alrededor hubiese otras piedras sellando la lápida. También dio órdenes de afianzar las piedras con abrazaderas de hierro.

A pedido, suyo, la lápida llevaría escrito:

“Esta tumba, comprada para toda la eternidad, jamás deberá abrirse”.

Aparentemente, durante el entierro se metió en la tumba una pequeña bellota o semilla de roble. Al tiempo empezó a asomarse un brotecito en medio de las piedras, pues la semilla había podido absorber suficiente alimento como para crecer. Después de varios años de crecimiento, un robusto roble se levantaba entre las abrazaderas de hierro. El hierro no pudo con el roble y sus raíces lo rompieron, dejando al descubierto la tumba que nunca debía abrirse. La nueva vida se abrió camino desde el lecho de muerte con una semillita.

Todos los días tenemos infinidad de oportunidades para aprovechar un nuevo comienzo. Generalmente, los nuevos comienzos se inician cuando alguna otra cosa termina. Cuando dejamos que el pecado muera en nuestro corazón, encontramos nueva vida en Cristo. Tal vez no haya sido accidental en nuestra historia de hoy, que el robusto roble, que es uno de los árboles más altos y fuertes del mundo, se inicie a partir de una pequeña semilla.

Haz de tu corazón tierra fértil, para que la semilla que Dios lanza en el

por medio de su Palabra y el actuar de su Espíritu Santo en tu vida,

germine, crezca grande y poderosa, y pueda romper todos esos lazos

que te puedan estar atando a una muerte espiritual

¡¡¡Da fruto, el Señor lo espera!!!

CONFESIÓN DE FE:

APROVECHARÉ DE MANERA DILIGENTE CADA OPORTUNIDAD QUE ME DA DIOS PARA DAR FRUTO SEGÚN EL GÉNERO DE LA SEMILLA QUE SIEMBRE EN LA NUEVA VIDA QUE ME HA DADO POR MEDIO DE JESUCRISTO.

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Chaiyai, Dios de mi Vida (Salmo 42:8). Mi amado Dios y Señor Jesucristo, estoy plenamente convencido de que Tú, El Fuerte, eres la fuente de toda vida y que hoy me la das por medio de la semilla de tu Palabra sembrada en mi corazón, incluyendo la vida eterna. Es por eso por lo que hoy quiero decirte ¡gracias, Dios mío!, pues por medio del sacrificio de tu hijo Jesucristo Tú me has dado una nueva vida llena de oportunidades para también sembrar semillas de todo género, con la seguridad de que la presencia de tu Espíritu Santo en mi vida, las regará con su agua pura y viva para que germinen de una manera poderosa y a veces increíble, que solo por medio de mi fe y tu aliento cumplirán su propósito. Gracias Señor Jesús por tu Palabra que es semilla buena para mi vida; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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