SOL Y ESCUDO

SOL Y ESCUDO

SALMO 84:10-12 Un solo día en tus atrios, ¡es mejor que mil en cualquier otro lugar! Prefiero ser un portero en la Casa de mi Dios que vivir la buena vida en la casa de los perversos. Pues el Señor Dios es nuestro sol y nuestro escudo; Él nos da gracia y gloria. El Señor no negará ningún bien a quienes hacen lo que es correcto. Oh, Señor de los Ejércitos Celestiales, ¡qué alegría tienen los que confían en Ti! (NTV)

De cómo el Señor se convierte nuestra luz que alumbra y escudo que protege cuando en Él confiamos; podemos tener en este nuevo año un sol y escudo en Jesucristo. (Leer Salmo 84 Completo)

Esta verdad bíblica fundamental da respuesta a estos interrogantes que pueden asaltarnos en el nuevo año:

¿Quién me sostendrá hoy?

¿Podré ir con seguridad si veo que el camino es estrecho, tortuoso y oscuro?

¿Podré sentirme seguro cuando siento rugir las fuerzas del mal cerca de mí?

¿Cómo podré caminar con firmeza si las turbaciones parecen crecer?

¿Adónde elevaré mis ojos?

¿De dónde vendrá mi socorro?

¡¡¡Un aire nuevo y fresco sopla hoy en nuestro rostro, y lo hace para recordarnos que Dios es nuestro Sol que alumbrará el camino y nuestro Escudo que nos protegerá!!!

Podemos levantar la voz en alto y confesar con seguridad: No estoy solo, estoy acompañado, Dios es mi fuerza, el Señor me cuidará. Aún el gorrión halla casa y la golondrina nido para sí, donde poner sus polluelos, cerca de tus altares Señor de los ejércitos. Bienaventurados los que habitan en tu presencia, perpetuamente te alabarán. (Salmo 84:3,4). Sol y escudo sigues siendo para mí Señor Jesús. Tu brazo se extiende hoy, para tomarme de la mano y guiarme por los senderos que ahora son de luz y de seguridad.

Como no ha de estremecerse mi corazón, hoy puedo decir lo que el salmista dijo y quiero decirlo con música de mi corazón:

CONFESIÓN DE FE:

SOL Y ESCUDO ES EL SEÑOR, QUIEN POR SU GRACIA ME LIBERÓ, BIENAVENTURADO EL HOMBRE CUYAS FUERZAS TIENE EN TI, EN CUYO CORAZÓN SIEMPRE ESTÁS AÚN EN MEDIO DE LA ANGUSTIA. ME LEVANTARÁ TU AMOR Y PARA SIEMPRE EN TU PODER CAMINARÉ.

ORACIÓN:

Dios y Señor Nuestro, El Oheenu (Salmo 99:5). Mi amado Rey y Señor Jesús, Dios Todopoderoso y Suficiente, qué más puedo pedir. Pues hoy no quiero ser un hijo que solo pide bendiciones y regalos de tu mano, cuando el mejor regalo que he recibido es tu luz y tu seguridad, eres mi sol y mi escudo. Confiando en Ti sin condición sé que siempre podré habitar tranquilo y seguro cerca de tus atrios mi Señor. Este año es una nueva oportunidad para sentir el calor vibrante de tu sol y la seguridad emocionante de tu escudo, pues sé que somos bienaventurados todos los que esperamos y vivimos en Ti. Cerca muy cerca de tu presencia quiero estar mi amado Señor y Salvador Jesucristo; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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