TRATAMIENTO

TRATAMIENTO

MATEO 20:20,21 Entonces la madre de Jacobo y de Juan, junto con ellos, se acercó a Jesús y, arrodillándose, le pidió un favor.

  • ¿Qué quieres? le preguntó Jesús.
  • Ordena que en tu Reino uno de estos dos hijos míos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda. (NVI)

De cómo es que debemos entender que nuestro mayor inconveniente y problema no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros.

Cada día ese mayor problema se quiere sublevar y exigir derechos y buscar el primer lugar, como lo hizo la madre de Juan y Jacobo. Ese mayor inconveniente soy yo mismo. Mi ego quiero el primer lugar, el primer reconocimiento y la primera bendición.

No debemos pretender tomar ese sendero, porque, aunque parece satisfactorio en el primer instante, a la larga nos deja una nota amarga en el gusto de nuestro propio corazón. No debemos pretender nuestro propio lugar, sino el lugar que merece el Señor Jesús y el lugar que les corresponde a otros.

Necesitamos el tratamiento del Señor cada vez que nuestro ego

quiera exigir su lugar por encima de Su voluntad y el lugar de otros, pues…

¡¡¡El tratamiento del Señor es lo único que sujeta

y coloca nuestro ego en el lugar correcto!!!

La miseria más grande del ser humano comienza cuando buscamos nuestro propio lugar, nuestra propia ventaja y aprobación. Hoy, es un día muy especial, porque al hacer la voluntad de Dios y servirle a Él, dejando a un lado todo aspecto mezquino y egoísta, entonces la vida adquiere otro sentido, el sentido de la obediencia, del desarrollo de la voluntad del Padre y la satisfacción de los otros.

De egoísmos está lleno el mundo, pero ese mismo mundo esta sediento de humildad, amor y genuino compañerismo.

CONFESIÓN DE FE:

HOY DECIDO DEJAR DE LADO EL EGOÍSMO Y EL YO, NEGARME A MÍ MISMO PARA QUE REINE EL SÑOR EN MI VIDA; HOY YA NO QUIERO SER COMO JACOBO Y JUAN, SINO COMO DIOS QUIERES QUE YO SEA, TENIENDO EN CUENTA LOS INTERESES DE ÉL Y DE LOS DEMÁS.

ORACIÓN:

Dios Padre Amoroso, El Kjesed, Dios de Amor Fiel e Inagotable (Éxodo 20:6). Mi amado Dios y Señor Jesús, sé que Tú eres Dios lleno de amor, misericordia, bondad, fidelidad y lealtad inagotables. Es por eso por lo que hoy vengo a Ti clamando por tu ayuda, pues a veces yo me comparo con otras personas en función de lo que pueden hacer por mí, cómo pueden llevar a cabo mi plan, alimentar mi ego, satisfacer mis necesidades y darme ventaja estratégica. Te pido que me ayudes para que nunca yo explote a la gente manifiestamente por tu causa, pero realmente, a favor de la mía. Señor, que no acuda a Ti solo para conseguir el camino interno y obtener favores especiales, sino mas bien tu dirección para mis programas, tu poder para mis proyectos, tu aprobación para mis ambiciones, pero no tu cheque en blanco para lo que yo quiero; si es así será solo porque Tú lo quieres y es tu voluntad. Trátame en aquellos momentos en que soy como Jacobo y Juan y es cuando más te necesito. Gracias, mi amado Señor y Salvador Jesucristo; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!

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